jueves, 9 de marzo de 2017

El Carnaval Del Día a Día.


Para nosotros los dominicanos el cierre del mes de febrero lo marca el carnaval de Santo Domingo con nuestro tradicional desfile  de carrozas, comparsas y personajes típicos de esta fiesta cultural. Aunque en realidad, en algunas regiones del país las manifestaciones carnavalescas  llegan  hasta el final  de la celebración de la cuaresma, yo de manera muy particular,  pienso que  nuestro carnaval  dura el año completo años tras años. El  gran  colorido  de la autentica  dominicanidad  y  la   diversidad de personajes  que desfilan por nuestra vida  nos hacen sentir que estamos en carnaval  día por día.  A quién de nosotros  no le ha tocado compartir en alguna ocasión con la “MUERTE EN YEEPE”, me refiero a esas personas de nuestro circulo  que cargan consigo una nube de pesimismo y mal agüero, que cada vez que hablas con ellas siempre están expresando una queja y criticando de manera exagerada  lo mal que va el país, y que solo nos espera la muerte. Desde tempranas horas de la mañana la mayoría  los  locutores de  los programas radiales asumen el personaje califé, con  sus versos  criticones, no paran de hablar y chismear de la vida personal de toda la  clase política, social y cultural del país, sin dejar de mencionar que los diarios  de mayor circulación, nos presentan la espectacular y coordinada  coreografía montada por la comparsa de los  “ALI BABA”  y sus 40 ladrones vestidos con regios trajes de marca, y coloridas corbatas, que a ritmo agitado de redoblantes  se llevan el país antes nuestros ojos sin que podamos hacer nada. Igualmente todos conocemos una “ROBA LA GALLINA” aquella vecina, amiga, o compañera de trabajo, de cuerpo de gran volumen en todas sus partes, por demás  alegre, coqueta, y que  gusta del trago,  pero a su vez,  boca sucia  y plebe, capaz de  rellenar con un boche a cualquiera sin miramientos.

En mi adolescencia tenía un amigo hijo de padres divorciados, él quedó viviendo con su padre. Después de un tiempo su padre se casó nuevamente y  en consecuencia mi amigo adquirió una madrastra; ésta era  una señora con grandes  ínfulas de riqueza,  apelaba siempre a lo sonoro de su apellido para llenarse  la boca diciendo que provenía de una  familia bastante adinerada. Los apellidos en nuestro país son como las baterías, siempre vienen con un lado positivo y otro negativo, y si aplicamos esta condición a la riqueza nos encontramos que dentro de un mismo apellido hay unos muy ricos, mientras otros son  muy pobres.

El padre de aquella señora fue a pasar un tiempo a casa  de su nuevo yerno.  Poco a poco mi amigo y  Don Joselo se fueron integrando. Don Joselo, resultó ser  una persona muy afable, conversadora y  aparentaba provenir  de raíces muy humilde. En alguna ocasión mi amigo comentó que  de acuerdo a las historias contadas por Don Joselo había algo que no le cuadraba con la tal ascedencia de acaudalada riqueza de donde decia su madrastra provenir.

Un día sábado del mes de febrero salí a dar una vuelta por las calles de barrio, y decidí pasar por casa de mi amigo, de camino se me incorporaron par de panas mas, y  ya próximos a la casa, vimos una gran  aglomeración de muchachos que vociferaban y se arremolinaban alrededor de alguien, apuramos un poco el paso a ver qué sucedía. Ya un poco más cerca, pudimos entender el coro y estribillo de la multitud que gritaba:  “Se  me muere Rebeca, ay ay, se  me muere Rebeca ay, ay, Roba la gallina y palo con ella, Roba la gallina y palo con ella”….

El personaje central de la conmoción era un señor de unos 60 a 65 años, disfrazado de mujer con un llamativo vestido  largo cubierto de  lentejuelas , una peluca despeinada color caoba, abultados senos, y exagerado trasero, montado en elevadas zapatillas de plataforma, bailando al ritmo del corillo de los muchachos  y un desafinado sonsonete de improvisados instrumentos de hoja lata y botellas de vidrio. El sexy travesti danzaba con  los brazos abiertos como si se  balanceara  en la cuerda floja. Era confuso distinguir si su balanceo era  provocado por buscar equilibrio con  las zapatillas  o por  el “jumo” que llevaba. En cada movimiento de vaivén rociaba a la multitud con  una lluvia de destellos luminosos provenientes del reflejo del sol en todas la piezas de bisutería que cargaba en su cuerpo.  En todo este ambiente de algarabía de carnaval se respiraba un etílico olor a “romo del malo” que emanaba de una botella abierta y se le  sumaba la cooperación del aliento del personaje. Mis amigos y yo nos abrimos paso entre el muchacherío para ver más de cerca el espectáculo. La cara del protagonista  parecía un “collage” hecho de  sudor, maquillaje mal aplicado, y un exceso de pintalabios rojo chillón que le chorreaba como helado expuesto al sol. Este  camuflaje no me  permitía  identificar a la persona que encarnaba el personaje, pero toda su vestimenta me parecía habérsela visto al alguien con anterioridad.  La borrachera luchaba  por llevar al personaje  al suelo y él se resistía, agarrándose  con una mano a la verja frontal de la casa de mi amigo y con  la otra levantaba un vaso “foam” lleno de ron como si se guindara de él para no caerse.

Un vehículo se aproximaba por la calle y desde cierta distancia tocaba la bocina para advertir al tumulto de gente  que fueran abriendo el paso, hizo un giro hacia la derecha  y se detuvo, quedando con el frente justo a la entrada de la marquesina y como si fuese a embestir al disfrazado señor;  instantáneamente se desmotaron el conductor  y los pasajeros, el papa, la madrastra y mi amigo. El padre de mi amigo caminó hacia la puerta corrediza donde guindaba el personaje, y aprovechando una brecha de silencio del  coro y la bulla,  dijo con voz incomoda; “  ¿Que es lo que está pasando Aquí? , entonces el grotesco  personaje se soltó de la rejas y se  abalanzó hacia el padre de mi amigo  Don Daniel  abrazándolo por detrás del cuello y  comprimiendo  sus falsos senos contra  su pecho. Soltó un aliento de suplica con la lengua estropajosa diciendo: “Don Daniel. , perdóneme y ecuseme, pero hay que conservar la tradición”.  Don Daniel al descubrir que la figura  histriónica de  “ ROBA LA GALLINA” era interpretada por su querido suegro Don Joselo,  quiso soltar una sonrisa,  pero inmenso tufo a  ron del personaje le desfiguraba el rostro como quien hace muecas. Después de aquel día, aquella tan prestigiosa señora no volvió a hablar jamás de su  rica y distinguida ascendencia.

 El carnaval nos brinda la oportunidad de llevar  una máscara o disfraz para dejar de ser nosotros  y convertimos en otro, o simplemente despojarnos de aquellas caretas que hemos decidido aceptar que la sociedad nos imponga, pero su verdadera esencia hipócrita y contradictoria nos acompaña e incentiva a  no abandonar  nuestra mascara,  en ocasiones con caras demoniacas y debajo ellas perfecto ángeles de Dios, y en otras, mostrando  una abundante sonrisa mientras en su interior se cocina sancocho de inmundicias y maldades.

Me apego a la frase de Don Joselo, “Hay que conservar la tradición”.

 

sábado, 16 de abril de 2016

La Rotomialgia


He recibido con mucha  satisfacción la gran acogida por parte de ustedes a mis publicaciones en el blog. Muchos me han manifestado que se han divertido en especial con el tema de las “IN-fermedades”y me han solicitado  seguir escribiendo sobre este tópico en particular. Aquí les dejo otro  aporte a la medicina social para el disfrute de ustedes.
La Rotomialgia es una infermedad  conocida desde hace mucho tiempo; desde niños hemos visto a nuestros padres padecer esta terrible enfermedad que deterioraba nuestro entorno y calidad de vida. Ataca a toda la población laboralmente activa y no distingue raza, ni posición social.
Esta patología, cuenta de tres fases principales que se van agravando en la medida que el virus evoluciona. En su primera fase esta infermedad  se le denomina “olla”,  los pacientes que contraen la enfermedad se le dice que “están en olla”. 
La expresión deriva de su sintomatología, ya que las personas se sienten como si estuviesen dentro de una olla mirando hacia arriba buscando el modo de poder salir. Otros paciente han reportado sentirse con fiebres muy altas como si la olla estuviera  al fuego y con la tapa puesta.  Esta primera etapa puede durar muchos años o desaparecer paulatinamente  a medidas que el paciente  se somete a una rigurosa dieta de gastos y consumos, y reciba un tratamiento adecuado con altas dosis de EFT (EFecTivo). El EFT es el único tratamiento eficaz para esta infermedad, sin embargo  es un medicamento altamente controlado y difícil de conseguir, suele venir en diferentes presentaciones y su aplicación depende del tipo de paciente. Para pacientes asalariados puede usarse: “Inyecciones de Bonificacionato”, combinadas con  “Capsulas de Aumentato de Sueldum”. Para  pacientes que trabajan independientes funciona  un jarabe hecho a base de “Negocitos Chiripasis”.
En su segunda fase la infermedad es conocida por el nombre de Malandria, que viene de la enfermedad Malaria, ya que al paciente se le ve  igual de “debaratao”. Durante esta etapa, las personas empiezan a sufrir mucho debido a la acumulación de deudas con amigos y pagos pendientes en sus facturas de celular, luz, internet, entre otros. La condición empeora porque el infermo puede  presentar estados de ansiedad y angustia, provocados por la sacada de pies de  las amistades cercanas y la negación de todo el mundo a facilitarle alguna dosis de EFT  para calmar los embates de la In-fermedad.
La Rotomialgia, conocida popularmente también  como, Roten o Rotonda,  es la  tercera y última etapa,  es la fase terminal donde  la infermedad suele hacer metástasis y afectar a otros miembros del entorno o la familia.
 Es lamentable ver separaciones de parejas de esposos o novios a causa de este terrible mal. Suele pasar con mucha frecuencia que los pacientes en esta etapa tratando de buscar mejorías acuden a medicamentos tales como las tarjetas de crédito, la consolidación de deudas con instituciones bancarias o mucho peor a los remedios de los  prestamistas. Estudios reciente han demostrado que estos tratamientos no funcionan en todos los individuos, sino que por el contrario en el corto plazo empeoran al paciente.
Por otro lado se ha comprobado que inmediatamente eres funcionario o  te nombran en algún buen cargo público te vuelves  inmune a la infermedad.
Finalmente nos atrevemos a asegurar que en estos momentos un alto porcentage de los dominicanos estan afectados de esta infermedad en algunas de sus etapas,  y cabe mencionar la irresponsabilidad del Estado y los gobiernos de turnos de los últimos 50 años, en NO buscar alternativas efectivas para  frenar la propagación de esta horrible  pandemia. No han habido acciones  eficaces para combatir los factores que provocan este mal, tales como: reducción del desempleo, control sobre los precios, mejor manejo de la economía nacional y  vacunación contra la pobreza.
Mis amigos les aconsejo que en la medida de lo posible  no se gasten todo el dinero que se ganan, siempre dejen algo. El ahorro es una excelente  pomada  para estos males.
Un abrazo, Dios les bendiga y hasta el proximo jueves.




sábado, 2 de abril de 2016

¿DONDE VAN NUESTRAS OFRENDAS?





En innumerables ocasiones he tratado de explicarme o entender esas fuerzas internas que nos tientan o impulsan a romper las reglas. Cruzar un semáforo en rojo, tomar un parqueo para embarazadas o discapacitados, bricarnos las filas, o la más grave de todas, tomar lo que no es nuestro. Los entendidos  en estrategias de negocios las llaman “potenciales instintos de  líderes agresivos” y otros califican estas acciones como “estrategias de supervivencia”. Por mi parte, esto no es más que querer aplicar “tigueraje” o pensar que los demás somos  unos P…, y no pariguayos precisamente.
Desde muy temprana edad mi madre y mi tía Dilcia me llevaban a misa y al catecismo sabatino. Un día después de misa mientras caminábamos de regreso a la casa le pregunte a mi tía, ¿qué hacían con el dinero que se recolectaba durante la misa  en esas canastas?  Mi tía me dijo que eso se llamaba ofrendas, y que este dinero, Dios se lo llevaba al cielo. ¿Cómo así? Pregunté sorprendido. Mira Chiki eso es un milagro, me dijo tía Dilcia. Ves cuando te pones a jugar con la acetona mientras yo me quito el esmalte de las uñas, cuando te la pones en las manos se evapora, es decir que se te va de las manos y no la ves, así mismo se van esas monedas de las ofrendas  al cielo con  Dios.
Pasé toda la semana pensando en esta explicación de mi tía, y ansioso de que llegara el sábado para contarle lo  aprendido  a mi amiguito y compañero de catecismo Erick. En mi clase de catecismo, como estrategia de motivación, seleccionaban semanalmente los  dos niños que participaran más activavamente en las clases y hubieran realizado todas sus tareas para que estos  llevaran  las  canastas de las ofrendas en la misa de Domingo. Mi amigo y yo decidimos preparamos bien con ese propósito y un par de semanas después fuimos selecionados.
Llego el día del esperado evento y minutos antes de empezar la misa nos dieron las instrucciones de lugar, a mi amigo le tocaría hacer la colecta del ala derecha de la iglesia y a mi del ala izquierda. Realizamos el recorrido, acompañados  de un adulto, luego entramos a la sacristía y dejamos las canastas sobre una mesita. Mi amigo y yo ya habíamos planeado quedarnos dentro de la sacristía para ser testigo del milagro de la evaporación del  dinero al cielo. Esperamos un rato y nada sucedía, por un momento se me ocurrió que debido a la perturbación causada por nuestra presencia el milagro no ocurriría.
La misa terminó, el padre entró en la sacristía, se quitó su indumentaria, sacó su pañuelo, lo abrió sobre la mesita y procedió a vaciar el contenido de las canastas en el, juntó las cuatro esquinas del mismo,  las ató con un nudo, como el hatillo del chavo del ocho y lo entró dentro de uno de  los bolsillos delanteros del pantalón. En ese momento sentí que quien deseaba evaporarse era yo. Quedé en un estado de shock, más inmóvil que el crucifijo que colgaba en la pared. El cura nos miró y con su acento español nos dijo: “Chicos todo ha terminado, podéis id a casa en paz. Gracias por su colaboración”.
La semana siguiente Erick puso más empeño que la anterior y volvió a ser seleccionado para recoger las ofrendas. Al terminar la misa se me acercó, abrió la palma de su mano y me mostró una moneda de 25 centavos, toda una fortuna en esa época y en forma muy irónica me dijo: “Si el padre Cesar puede, ¿porqué yo no”? Debo de confesar que esto me marcó de tal manera que duré muchos años alejado de la iglesia.
Ahora mirando al pasado me pregunto: ¿Fui el culpable que  mi amiguito Erick encontrara desde niño una justificación para sus malos actos, y hoy sea un alto funcionario corrupto con varias acusaciones por tomar el dinero del estado? ¿O culpo a mi querida tía Dilcia? Que por no maltratar mi inocencia, no me dijo, en un lenguaje que yo  pudiera entender, que la iglesia tenia gastos, de  luz, agua, mantenimiento, obras de bien social, entre otros  que se pagaban con el dinero de las ofrendas o con donaciones de los feligreses y el padre era la persona encargada de administrar ese dinero.Tal vez simplemente  nadie debe cargar con esa culpa.
Solo nos tomaría dos segundos hacer una retrospectiva en nuestra memoria y determinar, si lo que yo denomino “las fuerzas internas del mal” que nos están impulsando a romper la reglas en un determinado momento, provienen de una desinformación, un paradigma mal concebido, o simplemente una forma de justificarnos nosotros mismos alegando que “Si los demás lo hacen ¿porque yo no?”.
Si aun después de esta reflexión no logramos sofocar el instinto de hacer algo que sabemos que no es correcto,tal vez deberíamos ser capaces de tomarnos dos segundos más, inclinar los  ojos al cielo e implorar: “Dios mío, haz el milagro: Evapora esto que estoy sintiendo”
Eduquemos a nuestros hijos en la fe de Dios, con buenos ejemplos y hablémosle claro. Ya caperucita no es apellido roja, sino la señora de Feroz.

 Un abrazo, y hasta la próxima entrega.







jueves, 31 de marzo de 2016

EN LA BOCA ER DIABLU



Los acontecimientos de los últimos meses nos llevan a pensar que los dominicanos ya no vivimos  “entre Lucas y Juan Mejía”, sino más bien entre “el infierno y la boca er diablu”. Me  imagino  que, plantas de gas que explotan, un ranger que sale a darles caza a sus agresores, asesinatos de personas  por carguitos  políticos, serían sucesos de un día normal en el  infierno. Mientras tanto para los que vivimos dando saltos  y en la zozobra tratando de no ser engullidos por la situación económica  actual, sería el equivalente a vivir dentro de la boca del diablo.

Pero hoy, lo que realmente me hace sentir preocupado, es ver cómo vivimos en un espejismo económico que nos hace sentir y pensar que estamos bien,  sin embargo, al revisar nuestras finanzas personales nos damos cuenta que siempre estamos “descuadrao”. Me sorprende ver como algunas personas de niveles salariales muy bajo pueden exhibir  teléfonos celulares  de última generación y  gastarse el dinero en recargas y paquetes de data, solo por estar enmarañados en las redes sociales y en el chateo por Whatsapp. Todo esto indica  que estamos  en total contradicción con la “pirámide de Maslow” y su teoría de las jerarquías de las necesidades humanas.

No pretendo controlar el dinero ajeno; me apego al  refrán  de que “cada cual hace con lo suyo un saco y se mete”, pero  me duele ver como toda una generación de jóvenes ven pasar antes sus ojos las siete vacas flacas del relato bíblico y sigue gastando su dinero en leche en polvo.

El diciembre pasado se me ocurrió preguntar a los muchachos del taller en qué se gastarían su doble sueldo; uno de ellos  comentó que se compraría unos tenis “Jordán Retro”, y otro, que ya tenía separada en una boutique de San Cristóbal lo que él llamaba “la pinta completa”: gorra, camiseta, pantalón, correa, y tenis. Todo aquello con el fin de ser la sensación de la fiesta de navidad de la empresa. Lo grave era que este ajuar les costaría su doble sueldo completo  más la quincena. Cuando llegó enero me contaron con tristeza sus frustraciones por estas decisiones que habían tomado. El de los tenis “Jordán” lo atracaron  para quitarselos, y el de la pinta me contó que su esposa lo había dejado porque con tantas precariedades en su casa no le perdonaba la inconsciencia de  haber gastado todo los chelitos de diciembre.
Esta ilusión óptica de bonanza económica  sumada a la lluvia de  campañas publicitarias nos están arrastrando cada vez más al consumo de productos y servicios que no están a nuestro alcance, llegando en ocasiones a caer en trampas financieras para poder adquirir o mantener el producto o servicio, o simplemente para  estar a la moda.
 No es mi intención cambiar los patrones de consumo de ustedes mis queridos amigos, de acuerdo con el Sr. Darwin las especies evolucionan, y pienso que el que trabaja tiene derecho a vivir bien y cómodo, simplemente esta publicación es una reflexión para ayudar a ajustar los cristales de los lentes con que estamos mirando la economía del país , no dejarnos engañar por las marcas y  ser  económicamente  un poco más inteligentes.
Mi punto de vista parece estar en  desacuerdo con los boletines del Banco Central, pero siempre he tenido la percepción de que las personas que hacen las encuestas para elaborar estos informes solo tocan las puertas de las casas de los funcionarios  del gobierno de turno. A la mía nunca han ido ¿y a la tuya?
Reciban un fuerte abrazo.
Nota: la pronunciación de “er diablu” se debe a mi acento Barahonero.

sábado, 12 de marzo de 2016

Las IN-fermedades

Desde muy temprana edad he sido un apasionado de las ciencias medicas, al punto que por momentos pensé  que iba a ser  un destacado Doctor, pero las vueltas de la vida me llevaron por otros caminos; no obstante he dedicado muchas horas a la lectura de las investigaciones y avances en el campo de la medicina.
En  los últimos años he podido observar como un grupo de  nuevos virus y bacterias  atacan  a nuestra sociedad de manera silente, sin que esto llame a preocupación a nadie, o peor aún, que estos males ni siquiera hayan sido considerado como enfermedades. Interesado por el tema  he hecho mis propios estudios e investigaciones logrando identificar tres de estas patologías con sus correspondientes cuadros sintomatológicos las  cuales he denominado como “IN-fermedades” ya que estas mayormente atacan  a las personas “IN”, es decir a aquellas que están a la moda y la actualidad.

La Echavainitis
Esta IN-fermedad ha atacado a la humanidad durante muchas décadas, pero cada cierto tiempo ocurre una mutación del virus, haciéndose más agresivo, contagiosos y difícil de erradicar. Esta IN-fermedad ataca principalmente a personas de clase media alta  y es causada por un  rotavirus conocido como el “Ayantosis Bulteris”. Los síntomas más habituales consisten en que el individuo con  sutil exageración empieza  hablar sin parar de todas sus pertenecías, sus  bienes  y la  holgada posición económica en  que se encuentra,  entrando en detalles de lo que es el buen vestir de marcas y el buen comer en los más afamados restaurantes de moda. Esta IN-fermedad suele desencadenar en el paciente otras complicaciones tales como “el bulterismo crónico, y la comemierditis. Ambas agravan la condición del individuo cuando este  entra en  contacto con otra persona enferma y se exponen a temas tales como  quién conoce más personas  ricas y famosas, o quién ha viajado a más países. Si has notado algunos de estos  sintomas en alguien de tu familia o amigo cercano evita ser contagiado, sigue el procedimiento recomendado; no le pongas tema, ni le contradigas, solo escúchalo y asiente con tu cabeza como haciendo creer que todo aquello que él te dice, tú te lo estas creyendo, de esta manera la crisis se pasara rápidamente.
Esta IN-fermedad  ya es considerada como un cáncer tipo 2, muy difícil de curar ya que  la mayoría las personas afectadas presentan una alta  resistencia a la vacuna de humildad, que hasta el momento es el único tratamiento efectivo para este mal.

La Matrix.

Esta IN-fermedad ataca el cerebro de los individuos induciéndolos a  vivir con  su imaginación atrapada en la  simulación social promovida a través de las  redes,  tales como facebook, instagram, etc.  El nombre de esta enfermedad lo tomé del título de la famosa película de 1999 protagonizada por  Keanu Reeves  donde se  plantea que en el futuro, casi todos los seres humanos seremos  esclavizados por computadoras, o por inteligencias artificiales creadas. Hoy día son  muchos Dominicanos que padecen este mal, llevándolos a  permanecer desconectados de sus realidades y vivir  en un estado de coma dentro de  las redes sociales, creyendo  que ese  mundo virtual y ficticio es la verdad. Sin un tratamiento temprano esta IN-fermedad puede evolucionar  llevando al paciente a  un estado vegetativo o de zombi, produciéndole alucinaciones a través del “Selfie”, haciéndoles creer que son dueños de villas, vehículos de lujos, y de todo aquello que está en la foto que ellos se tomaron.
Otra sintomatología asociada a esta IN-fermedad es la deshumanización y pérdida progresiva  del contacto social a través del lenguaje hablado. Es común ver familias enteras contagiadas, sentados alrededor de una mesa, cada miembro con un celular en la mano y cada uno inmerso en su chat particular.
Hasta el momento la ciencia no tiene un medicamento efectivo para combatir la IN-fermedad pero recomiendan como medida preventiva evitar el uso excesivo de WhatsApp, aplicaciones para chateo y visitas a las redes sociales.

La Urbanosis
La Urbanosis es una IN-fermedad  reciente, considerada ya como  o epidemia; perteneciente a una misteriosa familia de las  IN-fermedades que atacan el cerebro y el sistema nervioso central de los individuos. Es una IN-fermedad altamente contagiosa provocada por un vector que se transmite a través de  una serie de ritmos musicales como el Den Bow, Rap, Reggaetón, Electro bow, entre otros. Suele aparecer en forma asintomática en las edades entre la niñez y la pre adolescencia, pero luego evoluciona rápidamente  a su forma crónica  en las edades entre 18 y 35 años. Se han reportado casos de contagio  en personas mayores de 40 años, pero luego se ha determinado que estas personas eran pacientes con cuadros previos  de hipervagabunderia. Los síntomas más comunes en las personas afectadas son: incoherencia en el lenguaje hablado, diciendo un reguero de disparates de manera rítmica, desconexión con su entorno social, alteración de las funciones  motoras con manías de hacer gestos con las manos  y serias modificaciones en la forma de caminar y de vestir. Las personas afectadas al ponerse en contacto con los ritmos musicales anteriormente mencionados presentan ataques repentinos que se manifiestan como espasmos y temblores involuntarios en todas las partes del cuerpo, especialmente en  la cintura, manos y piernas. Estos ataques son llamados “perreo”, y deben su nombre a que los movimientos de los individuos son similares a los de un perro que le ha caído un cable 220 electrificado cuando el animal estaba  en pleno acto de apareamiento.
Estudios recientes han determinado que la IN-fermedad se desarrolla más rápidamente  en personas de muy baja escolaridad, y que  los mayores focos de contaminación se encuentran en  los colmadones, licors o Drink, bares, y discotecas.

El hecho que haya clasificado y tipificado estas IN-fermedades no me hace inmune a ellas, y que en algún momento haya sido infectado por un brote  de estos virus;  tendemos  fácilmente a criticar las cosas  de la que somos parte. En conclusión, para determinar en que grado estamos contagiados por una de estas patologías, no necesitamos ir al laboratorio clínico, simplemente con un autoanálisis de conciencia podemos saber que tan avanzada esta la IN-fermedad y tomar las medidas preventivas de lugar.
Mis amigos, esta  demostrado que para la prevencion de estos males, resulta efectivo dar remedios caseros a nuestros hijos desde chiquiticos.
Un abrazo y hasta la proxima entrega.




domingo, 28 de febrero de 2016

"LOS MOLOFOQUIS"

Como podría  llamar hoy día a esas personas o ciudadanos que se dedican a fastidiarnos la vida. Que pareciera que  desde que el día empieza su único propósito es inventar la forma de molestarte o  interrumpir tu paz. Para citar ejemplos, el  vecino  que llena tu zafacón con su basura, o que se parquea mal  en el estacionamiento del edificio  impidiendo que tú puedas estacionar tu vehículo. O aquel que como si te acechara para que cuando atinas a robarle un rato de sueño a un sábado o domingo coloca en su más alto volumen y  en la peor calidad de sonido un género musical que te causa la mayor de las náuseas. O simplemente, el imprudente conductor que bloquea las intersecciones cuando llevas la mayor de las urgencias solo porque él  se cree ser la encarnación de algún Dios mitológico., O el más  genial de estos ciudadanos,  el mago del infortunio, que te desaparece los centros de aros de tu vehículo, o el celular de tus manos en lo que tu parpadeas.  Creo que llamar a  todas estas personas “los  Molofoquis” seria ofender a todos los  inocentes muchachos  del barrio  que solo tratábamos  de divertimos sanamente con un juego de pelota en las calles del barrio.
 Durante toda mi niñez hasta principios de mi adolescencia era parte de mi rutina diaria el jugar pelota (base ball) en las calles de mi barrio o urbanización como fue denominado el lugar donde crecí. Era una cita casi obligatoria todas las tardes para  todos los muchachos  y algunos que otros  de  lugares  aledaños  a los cuales ya les habíamos concedido  la ciudadanía  o permiso de  residencia en  nuestro barrio, juntarnos para este evento.
Un día jugábamos pelota en frente de la casa de Fiji;  justo en el  otro frente estaba la casa de un niño  que se había  recién mudado en el barrio y aún no había hecho amistades con nosotros el grupo de muchachos. Fiji, su vecino del frente nos comentó que   su mama le había dicho que ese niño era hijo de madre dominicana,  que su  padre era de origen extranjero, y  que esta familia  venía a residir a la Republica Dominicana por asuntos de  algún tipo de trabajo diplomático del padre. El niño aparentaba ser  dos o tres años más joven que el promedio de la edad de nuestra generación,  y lucía un poco introvertido. Mientras nuestro juego de pelota transcurría el niño permanecía sentado en la galería de su casa como un espectador desde su palco abonado y a su lado la muchacha del servicio que lo atendía. Mientras esperaba mi turno al bate  en una que otra ocasión logré escuchar al joven cruzar palabras con su niñera y  me pareció  un personaje sacado de los muñequitos de la televisión, hablaba un español perfecto, pronunciaba todas las palabras correctamente sin cortar ninguna, ni mucho menos  comerse una “s”, e  incluía  un  vocabulario  exquisito, sin modismos, ni dominicanismos, cosa muy extraña para un niño de esa edad y en esa época. Mi sorpresa fue  aún  mayor cuando el niño empezó a hablarle en inglés a su madre. Si raro era para  mí  escuchar a un niño hablar correctamente castellano, más raro era uno  que hablara  inglés.
El juego de pelota siguió su curso, y le tocaba el turno al bate a  Wilson, quien  tenía como  estrategia  hacer muchos gestos, muecas, y decir palabras amenazantes con el objetivo de poner un poco de presión sicológica al equipo contrario en especial al pitcher o lanzador; regularmente Wilson hacía un swing violento al primer lanzamiento para dar más dramatización a su estrategia de amedrentamiento,  y fue justo en ese momento  cuando el bate se zafó de sus manos y voló dando vueltas por el aire  como un bumerán.
El bate chochó contra la pared de la casa del niño recién mudado, el impacto causó un gran estruendo, seguido de un gran silencio de todos los muchachos que participábamos del juego, y como siempre la suerte actuó a nuestro favor. Solo faltaron unos cuantos centímetros más arriba para que el bate hubiese roto todo el ventanal de cristal del frente de la casa. La joven del servicio o niñera salió en bola de humo hacia la galería y desde allí nos gritó con voz enfurecida:
“Rompan ei’ vidrio, baisa e’ Molofoquis.  Todos quedamos un poco paralizados por el susto, pero más asustados  aun con la expresión, la cual no lográbamos descifrar, o más bien saber  que nos quisieron decir. Después de este suceso decidimos dejar por  terminado el juego y todos marchamos a nuestras casas.  Yo permanecí por varios días pensando en aquellas palabras. Luego unas semanas después, cuando unos cuantos  de los que estuvimos presente nos reíamos de lo  que sucedió aquel día, mi amigo Kiko, logró explicarnos  la famosa frase. Se trataba de que  aquel niño había estado dando clases o mejor dicho, enseñando a  decir malas palabras en inglés a su niñera, la cual con su  acento del cibao las  repetía como perico y las hacia parte de su léxico ordinario. 
Finalmente gracias a mi amigo interprete entendí que la traducción de la frase “ Rompan ei’ vidrio, baisa e’ Molofoquis”, no era más que un llamado de atención o advertencia irónica de “Cuidado con romper el vidrio balsa de hijos de su Madre”, digo esto así, para no caer en lo grosero y citar literalmente lo que la niñera pensó realmente nos decía mentando nuestra madres en inglés. Desde aquel dia, los “Molofoquis” es el adjetivo de mi vocabulario personal para etiquetar a esa raza de individuos que actúan sin el menor rasgo de moral y civismo, y que lamentablemente en nuestro país esa especie ya se ha convertido en una plaga que se come nuestra sociedad. Pero como dije en principio, creo que llamar “Molofoquis” a los ciudadanos que exhiben estos comportamientos indeseables, seria ofender a todos mis amigos de infancia que solo nos divertíamos sanamente. A pesar de todo creo que, aún estamos a tiempo para rociar a nuestros hijos con el repelente apropiado e inocularlos con la vacuna de valores, y justicia para que no sean contagiados o picados por esta temible plaga.

Postdata: Hoy día aquel niño  llamado en la historia el  recién mudado  es un excelente   embajador de la República Dominicana en un país lejano de oriente.


viernes, 19 de febrero de 2016

EL SABIO DE LAS 4 ESTACIONES



Todo  inicio de año trae consigo tres grandes cosas, unas cuantas libras demás, innumerables deudas, y un  paquete de metas o nuevos propositos.

Dentro de mis proyectos de este año que recién comienza, me ha surgido la idea comenzar a escribir, asi que sin dar muchos rodeos los dejo con esta historia y su paralelo con una reseña de mi persona.

Cuenta una leyenda que había una vez un sabio, alquimista, filósofo, y matemático que pasó gran parte de su vida dedicado a encontrar la fórmula de la perfección y  la vida eterna.

El sabio estaba convencido que con la mezcla de los cuatro elementos, tierra, agua, aire, y fuego podría lograr su objetivo, pero lo difícil era encontrar las proporciones adecuadas  en que se  deberían  mezclar cada uno de los elementos para obtener su propósito.

El sabio desarrolló una serie de algoritmos matemáticos que le permitían  hacer  estimaciones acerca de la cantidad de años podría vivir tomando  determinada mezcla de los 4 elementos. Con el tiempo y a través de prueba y error  perfeccionó su formula y según sus estimaciones tenía una pócima que  le garantizaba una vida de 2,623 años.  Sin embargo no se atrevía a tomarla porque le preocupaba el hecho de que de  antemano ya sabía la fecha en que le tocaría morir. Dentro de sus planteamientos había determinado que para lograr el “Estado de la perfección y la vida Eterna” los cálculos y ecuaciones de las mezclas  debían dar como resultado el número infinito;  con esto aseguraría que viviría para siempre y en un estado de perfección.

Justo unos meses después de cumplir  50 años mientras revisaba sus anotaciones, el sabio se dió cuenta  de que siempre  había estado equivocado; descubrió que tenía un error en sus  cálculos y que  el “Estado de la Perfección " y "El de la vida Eterna”,  no eran variables que podían expresarse matemáticamente, ni mucho menos a través de la alquimia. Observó que  estos dos estados estaban regidos por una relación que el mismo había definido como “ley de la NO coexistencia”, es decir que no podían existir de manera  total  al mismo tiempo.

Después de este descubrimiento el sabio decidió cambiar   su base de estudio, que hasta ese momento había sido la alquimia y las matemáticas,  y empezó a buscar la solución  en el pensamiento filosófico.

El sabio llegó a varias conclusiones: La primera de ellas fue, el convencimiento de que la vida eterna y el estado de la perfección absoluta eran  condiciones exclusiva de un ser supremo y que este ser no estaba hecho de  ninguno de los 4 elementos. Descubrió que la longevidad no viene dada por los muchos  años que puedas vivir, sino el  legado que dejas  y  el tiempo que puedas perdurar en la memoria de los que te conocieron.

Asi que, en lo adelante se dedicó a recopilar todas sus memorias, y experiencias de vida las cuales publicó en cuatro volúmenes que los llamó “Las 4 Estaciones”. En ellos explicaba, poniendo su vida como ejemplo, como las personas deben aprender a cambiar  del mismo modo en que la naturaleza se  prepara y crea las condiciones para cada  cambio de estación, y como  debemos ajustar  nuestras vidas para las diferentes situaciones que nos tocara enfrentar. Saber cuando llega nuestra primavera para mostrar nuestro mayor esplendor. Reconocer ese  verano interno, en esos momentos que estamos cargados de energía, de ese calor de nuevas ideas y nuevos proyectos. Endurecer nuestras raíces y permitir que el viento se lleve  aquellas hojas que hay que olvidar, porque es nuestro otoño, y  finalmente enfrentar el frio invierno de nuestros miedos y miserias.

Esta historia es un traje hecho a mi medida,  no soy un sabio, ni mucho menos pretendo serlo,  pero durante mis dias de colegio y universidad fui un apasionado de las matemáticas. Soy ingeniero químico de profesión lo que equivale a un alquimista  del  siglo XXI, que trata cada día de  mezclar los elementos que nos trae la cotidianidad para obtener la compleja molécula  de la felicidad y mantenerme en el estado del buen humor. Soy un ser humano más que convencido que la mejor oportunidad para reír es ahora mismo, y que el mejor verbo para conjugar en cualquier idioma y  en tiempo  presente, es el verbo reír.

Yo,  al igual que el sabio de la historia, al arribar a mis  50 años me doy cuenta que he estado equivocado en muchos aspectos de la vida tratando de resolverlos desde el punto de vista de la lógica y las matemáticas; siento que aun me falta mucho por crecer, y acojo sus conclusiones, reconociendo la existencia de ese  ser supremo, eterno y perfecto que es Dios del que soy temeroso; y  ya sentado  en la antesala  de un  calendario  que empieza a cobrarme las facturas  pendientes, he querido a partir de este año 2016 recopilar mis memorias, o lo que aun pueda recordar de ellas, la idea es narrarlas  en forma de anécdotas,  experiencias de vida y reflexiones;

Aprovechando la oportunidad que nos brinda la tecnología he decidido compartirlas  con  cada uno de mis amigos y conocidos, publicandolas en este humilde blog, el cual, por razones obvias  llevará por nombre: “El sabio de las cuatro estaciones”.

 Los que me conocen sabrán que todas mis historias estarán cargadas del buen humor, la jocosidad y el pensamiento positivo que me caracterizan. Siempre pensado que mañana el día será mejor.

Igual que el gran sabio, cuando ya no esté,  deseo perdurar a través del tiempo en la memoria de los que me conocieron y dejar algún punto  referencia a aquellos  a quienes alguien les hable de mí.
Finalmente, deseo que mis historias sean de su agrado, y espero escuchar las críticas y comentarios,  o  me  bastara  un simple “like” o “no like”, todo será  importante en la búsqueda de  mejorar cada día. Pueden seguirme el la direcion:


Reciban un fuerte abrazo.