jueves, 31 de marzo de 2016

EN LA BOCA ER DIABLU



Los acontecimientos de los últimos meses nos llevan a pensar que los dominicanos ya no vivimos  “entre Lucas y Juan Mejía”, sino más bien entre “el infierno y la boca er diablu”. Me  imagino  que, plantas de gas que explotan, un ranger que sale a darles caza a sus agresores, asesinatos de personas  por carguitos  políticos, serían sucesos de un día normal en el  infierno. Mientras tanto para los que vivimos dando saltos  y en la zozobra tratando de no ser engullidos por la situación económica  actual, sería el equivalente a vivir dentro de la boca del diablo.

Pero hoy, lo que realmente me hace sentir preocupado, es ver cómo vivimos en un espejismo económico que nos hace sentir y pensar que estamos bien,  sin embargo, al revisar nuestras finanzas personales nos damos cuenta que siempre estamos “descuadrao”. Me sorprende ver como algunas personas de niveles salariales muy bajo pueden exhibir  teléfonos celulares  de última generación y  gastarse el dinero en recargas y paquetes de data, solo por estar enmarañados en las redes sociales y en el chateo por Whatsapp. Todo esto indica  que estamos  en total contradicción con la “pirámide de Maslow” y su teoría de las jerarquías de las necesidades humanas.

No pretendo controlar el dinero ajeno; me apego al  refrán  de que “cada cual hace con lo suyo un saco y se mete”, pero  me duele ver como toda una generación de jóvenes ven pasar antes sus ojos las siete vacas flacas del relato bíblico y sigue gastando su dinero en leche en polvo.

El diciembre pasado se me ocurrió preguntar a los muchachos del taller en qué se gastarían su doble sueldo; uno de ellos  comentó que se compraría unos tenis “Jordán Retro”, y otro, que ya tenía separada en una boutique de San Cristóbal lo que él llamaba “la pinta completa”: gorra, camiseta, pantalón, correa, y tenis. Todo aquello con el fin de ser la sensación de la fiesta de navidad de la empresa. Lo grave era que este ajuar les costaría su doble sueldo completo  más la quincena. Cuando llegó enero me contaron con tristeza sus frustraciones por estas decisiones que habían tomado. El de los tenis “Jordán” lo atracaron  para quitarselos, y el de la pinta me contó que su esposa lo había dejado porque con tantas precariedades en su casa no le perdonaba la inconsciencia de  haber gastado todo los chelitos de diciembre.
Esta ilusión óptica de bonanza económica  sumada a la lluvia de  campañas publicitarias nos están arrastrando cada vez más al consumo de productos y servicios que no están a nuestro alcance, llegando en ocasiones a caer en trampas financieras para poder adquirir o mantener el producto o servicio, o simplemente para  estar a la moda.
 No es mi intención cambiar los patrones de consumo de ustedes mis queridos amigos, de acuerdo con el Sr. Darwin las especies evolucionan, y pienso que el que trabaja tiene derecho a vivir bien y cómodo, simplemente esta publicación es una reflexión para ayudar a ajustar los cristales de los lentes con que estamos mirando la economía del país , no dejarnos engañar por las marcas y  ser  económicamente  un poco más inteligentes.
Mi punto de vista parece estar en  desacuerdo con los boletines del Banco Central, pero siempre he tenido la percepción de que las personas que hacen las encuestas para elaborar estos informes solo tocan las puertas de las casas de los funcionarios  del gobierno de turno. A la mía nunca han ido ¿y a la tuya?
Reciban un fuerte abrazo.
Nota: la pronunciación de “er diablu” se debe a mi acento Barahonero.

4 comentarios:

  1. A la mia no ha ido tampoco! ! ! Yo gracias a Dios que he aprendido mucho arroparme hasta donde me de la cobija como dice mi mama,Sin desperdicios

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  2. "Hoy en día la gente conoce el precio de todo y el valor de nada" ... MC

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  3. 'So jer diablu!!!
    Primo lo que mencionas es mas bien el paradigma que existe en la sociedad internacional en general. Estamos viviendo en una epoca digital donde todo se consigue desechable y de manera instantanea.

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